Abre tu mente al hábito de leer

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Todos tenemos nuestros propios gustos literarios, fruto de nuestra educación y nuestras vivencias, tanto la que hemos recibido en las escuelas como la que hemos tenido en casa. Si bien es cierto que el hábito de la lectura se suele intentar fomentar en los primeros años de nuestra existencia, tampoco se puede obligar a nadie a que le gusten los libros; y para colmo, muchas de las lecturas que nos dan en esos primeros años de aprendizaje es poco entretenida y no anima a repetirlas, aunque siempre haya excepciones.

Bien, pero hemos llegado a la edad adulta, somos unos lectores más o menos fieles, y aquí encontramos cierto problema que no debería darse: la estrechez de miras. Puede sonar algo tremendista soltarlo así, pero en el fondo es solamente eso, porque pocas veces esto está fundamentado en verdaderas convicciones o en motivos realmente probados. Y, sin embargo, hay un sentido general en que algunos géneros literarios ni siquiera tienen derecho a llamarse así; y por ende, ni siquiera merecen la pena el gastar tiempo en echarles un vistazo, mucho menos leer nada que pertenezca a ellos.

El caso más flagrante es el de la que podíamos llamar literatura porno; al menos, es como la demomina gran parte de la sociedad más rancia. Para todos estos lectores que se consideran exquisitos y que presumen de leer otros géneros tan bien asentados como los ensayos, la literatura clásica o la novela histórica, la realidad les da una bofetada en la cara (figuradamente, claro está). Y es que hace tiempo que la literatura xxx, sexual o erótica, como quieras llamarla, se ha colocado en los primeros puestos de las listas de los más vendidos, y supongo que eso escuece. Imagino sus caras de vinagre al ver listados de libros porno recomendados, codeándose con sus codiciados bestsellers de «escritores serios», y que en muchas de sus conversaciones de intelectuales salgan nombrados algunos de ellos de vez en cuando. Y es que se lo merecen, ¿o no?

Y no porque sean malas personas, ni se deba castigar a nadie por tener un gusto por la lectura rancia. No, es precisamente porque no se debe tener una concepción tan estrecha sobre gustos literarios. ¿Quién dice lo que es arte o lo que no? ¿Por qué un ensayo, o una obra poética es de mejor calidad que un cómic o una novela romántica? La literatura no es la única manifestación artística que sufre de estos prejuicios aburdos; también pasa en el cine. ¿Acaso no están demonizadas las películas para adultos, o los propios videos xxx porno? No conocerás a nadie que admite haber consumido pornografía, ni ver porno online, ni acceder a webs de temática adulta… por mucho que las visitas están ahí; y además, para no haber tenido acceso a nada de esto, saben muy bien que todo es una bazofia, un invento de mentes depravadas, y que no se pueden meter en la categoría de arte cinematográfico, qué despropósito…

Siempre que nos acerquemos a algún tipo de manifestación artística, sería bueno hacerlo con la mente abierta. Y si vamos a esforzarnos en adquirir el hábito de la lectura, o hacérselo adquirir a alguien, no debemos cerrarnos puertas, e intentar tocar todos los géneros. Total, ¿qué es lo peor que puede pasar? Que algo no nos agrade, y bastaría con no volver a leer nada parecido; y en cualquier caso, no querría decir que hiciéramos una cruz sobre ese género, o sobre un autor específico… o sí, como prefiramos. Lo importante es adecuar la lectura a nuestros gustos, pero nunca echar por tierra los de los demás, ni querer imponerles los nuestros; porque todos tienen derecho a leer lo que les gusta sin escuchar críticas por parte de nadie.

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