No hay que avergonzarse de haber perdido el hábito de la lectura . Puede suceder en varios momentos de la vida: los estudios, los deportes, los viajes, la familia, las mudanzas, el trabajo…, todas estas cosas pueden influir en el cambio de la lectura diaria. No significa que ya no te encante leer; solo que tu atención está enfocada en otra parte, y no hay tiempo para todo.

Pero aquí está la amarga verdad: sí tienes tiempo para leer. Si pasas algún tiempo desplazándote por tu teléfono o viendo la televisión, tienes tiempo para leer un libro . Se trata menos de encontrar tiempo para leer que de decidir hacer tiempo para leer.

Si te tomas un descanso para almorzar en el trabajo, ese puede ser otro momento excelente para leer; además, ayuda a crear un hábito de lectura en el trabajo. Prueba los audiolibros si tienes problemas para leer y comer, o si prefieres dar un paseo o hacer ejercicio durante el almuerzo.

No es necesario leer diez libros al mes para ser un lector. Ni siquiera necesitas contar cuántos libros lees: si lees un libro, eres un lector. No hay que poner un objetivo de lectura, porque no todos los libros son iguales.

Tómate un momento para averiguar qué es lo que te encanta: los dramas o las familias o los dragones o los magos o el romance. O algo completamente diferente. Está bien que te guste lo que te gusta; romance obsceno, horror pulposo, tomos literarios, epopeyas históricas, ¡todo está bien! Puedes guardártelo para ti o puedes encontrar un grupo de otros que amen las mismas cosas. Se honesto acerca de lo que le atrae y luego…

Encuentra libros que te gusten. Esto es realmente clave para amar la lectura. Hay libros por ahí que te encantarás; tu tarea es encontrarlos. Tome los intereses en los que pensaste anteriormente y busca libros relacionados. Ya sea que se trate de un tema en particular o de un tipo de libro, es probable que encuentres una lista con sugerencias relacionadas con sus intereses.

Sigues tus intereses, en lugar de lo que es popular o lo que crees que deberías leer. Hay cientos de libros de moda que se publican todos los años; no es necesario que los lea todos. Del mismo modo, no tienes que leer clásicos si no te llaman la atención o si te parecen una tarea ardua; no tienes que averiguar los temas, escribir el informe de un libro o comprender el significado histórico, y no tienes que elegir libros que otros creen que son importantes.